La encuesta de Ipsos muestra un “empate técnico” entre Piñera y Frei y consolida la irrupción de Marco Henríquez en el escenario electoral.
Se dice en la encuesta, que Enríquez-Ominami le quita más puntos a Frei que a Piñera, pero sin duda los que le quita a Sebastián Piñera son más significativos.
Esto, porque impide definitivamente al candidato de la derecha ganar en primera vuelta, segundo, porque el tan manoseado argumento del cambio lo comparten Piñera (cambio de coalición) y Enríquez (cambio de generación), ya no es exclusivo de Piñera y, tercero, porque al haber empate técnico entre Piñera y Frei y, al sostener Ipsos que se traspasan más votos de Enríquez a Frei en segunda, este debería, con esa sumatoria, ganar la elección.
De telón de fondo, la Presidenta Bachelet ha subido su nivel de apoyo de 62 a 67 puntos en la encuesta Adimark. Un sólido respaldo a su programa de protección social.
Es decir, la candidatura de la derecha está en serios problemas.
Aunque el lanzamiento de la coalición por el cambio fue un respiro y, objetivamente, la incorporación de un senador de la Concertación a sus filas es un hecho político relevante, desde el punto de vista electoral, su impacto es igual a cero: Chile Primero no se logró inscribir como partido, tuvo un muy mal resultado municipal y se dividió. Necesitaba de esta operación como estrategia de sobrevivencia.
En la Concertación, el dilema relevante es como resolver la situación de Marco Enríquez. Mientras las cúpulas partidarias juegan a los dados, en la ciudadanía se consolidan percepciones que están lejos de ciertos estilos burocráticos que han emergido en los partidos.
Como ha dicho el ex Presidente Lagos, estas expresiones constituyen una señal que está entregando la ciudadanía. Incluso, el gran respaldo a la Presidenta Bachelet, aparece como una potente señal ciudadana, ya que ha sido construido muchas veces a contrapelo de las élites partidarias.
En la Concertación parece necesario restablecer la cultura del dialogo, la diversidad y lo plural. La Concertación ha sido una larga construcción de muchos, no le pertenece a tal o cual grupo.
Si la Presidenta tiene un gran respaldo, si Eduardo Frei ha hecho un camino sobretodo sensato y perseverante como el candidato de la coalición, si Marco Henríquez, aún como integrante de ésta misma, representa un genuino deseo de renovación en una franja importante de ciudadanos, entonces, están los ingredientes para ganar en diciembre, ahora les toca a los partidos demostrar que están a la altura de las circunstancias.


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