Ya sabemos que las encuestas telefónicas nos agregan información referencial, pero no precisa, respecto a la intención de voto hacia los candidatos.
Sin embargo, en los estudios telefónicos hay dimensiones relevantes respecto a otras cuestiones que es necesario analizar. Esta semana, por ejemplo, la encuesta Ipsos nos informa respecto de los atributos destacados de cada candidatura: De Frei, se destaca, por lejos, que tiene experiencia, de Piñera su inteligencia y de Enríquez su carisma.
Sin embargo, respecto al atributo relacionado con entender los problemas de la gente, ninguno de los candidatos está muy sobre los otros. En este atributo, las menciones a Piñera alcanzan a 30 puntos, a Frei alrededor de 22, lo mismo que Enríquez.
Es destacable esto, sobre todo por los debates que ha generado el asunto del programa en las filas de la concertación, debate que más parece destinado a posicionar estrategias políticas que a la necesidad de entender lo que ocurre con el Chile actual.
No aparece en esos debates, por ejemplo, la necesidad de entender cuestiones tales como las señaladas por la encuesta CERC de julio (que no es telefónica, sino presencial), acerca de la percepción sobre la discriminación de trato que reciben las personas por parte de sus autoridades o la percepción mayoritaria acerca de que la gente tiene pocas posibilidades de salir de la pobreza.
Entender los problemas de la gente, parece estar más relacionado con la cercanía que los candidatos puedan demostrar en su entendimiento del ciudadano común y lo que a este le pasa, que con los devaneos programáticos al servicio de estrategias de poder difusas, como lo hemos visto en días anteriores. Afortunadamente esto está pasando.
A partir de ello, se abre una oportunidad para las campañas de plantear algunos debates de fondo a la sociedad, como por ejemplo, la situación laboral de muchos chilenos, tanto en sus aspectos de acceso al empleo, calidad de éste, posibilidades de sindicalización y fortalezas de las organizaciones de trabajadores, entre otros.
La discriminación, la pobreza, las estrategias para enfrentar la crisis, reforzar los enfoques paritarios en el acceso a cargos públicos, por ejemplo, son temas de la mayor relevancia para una campaña electoral que debe salir a hacerse cargo de las preocupaciones de las personas.
Frente a los dilemas políticos y electorales que pugnan por establecerse como definitivos, tales como continuidad o cambio, o experiencia versus renovación, quizá sea necesario establecer una línea divisoria más real, entre quienes ponen el énfasis en hacer una sociedad más igualitaria desde lo público o quienes están por entregar esa tarea exclusivamente al mercado.
Ahí parece haber una diferencia relevante frente a los problemas ciudadanos. Quienes encarnen aquello, como continuidad de la Presidenta Bachelet más que de la concertación, estarán en condiciones de mejorar sus índices en un atributo que nos habla de lo programático, no desde una bandería partidaria, sino desde la ciudadanía.
Ese es el punto crucial de una definición de progresismo, amplia, inclusiva, abierta, que se ubica en la mejor tradición de las fuerzas de centroizquierda en el país.
El candidato de la Alianza ha informado a través de cuñas radiales que quiere poder para ser presidente. Desde la otra vereda, se podría contestar que lo que se quiere es más poder para los ciudadanos.


Comentarios recientes
hace 4 meses