Esta encuesta muestra preocupaciones centrales que son bastante asimétricas con el discurso político que han pretendido instalar ciertos grupos en el poder: una demanda por más protección, la que se proyecta en el Estado, y una agenda de los llamados “temas valóricos” bastante más avanzada que la propiciada por la propia Concertación.
Aunque la frase del título ha sido muy usada, creo que vale para simbolizar la encuesta de la Universidad Diego Portales (UDP) dada a conocer esta semana. Esto, no sólo por las cifras, sino por la información que entrega sobre temas de fondo.
La encuesta de la UDP, elaborada con una metodología rigurosa, muestra un deterioro del candidato de la Alianza. O, al menos, confirma el estancamiento que reveló la CEP de noviembre (37 puntos) y la encuesta de El Mercurio de hace unas semanas (38 puntos).
Esta encuesta, por ejemplo, muestra una gran diferencia entre la preferencia por el candidato de la Alianza (¿Quién le gustaría que fuera Presidente? 29,4 puntos) y el clima (¿Quién cree que va a ser Presidente? 52,2 puntos).
Al mismo tiempo, muestra claramente a Frei pasando a segunda vuelta y tanto a Frei como a Marco Enríquez-Ominami ganando en segunda vuelta por estrecho margen, en rigor “empate técnico” de ambos con Piñera.
Las cautelosas palabras de uno de los voceros de la candidatura de Sebastián Piñera respecto a la encuesta CEP que viene parecen confirmar esta hipótesis.
Pero, lo más importante, esta encuesta muestra preocupaciones centrales que son bastante asimétricas con el discurso político que han pretendido instalar ciertos grupos en el poder.
En primer lugar, una demanda por más protección, la que se proyecta en el Estado: farmacias, empresas, sistema de transporte, entre otros, debieran estar en manos del Estado o tener el Estado un rol decisivo, según los encuestados. Ninguna de las candidaturas tiene un programa tan avanzado como esto. Salvo quizás Jorge Arrate.
En segundo lugar, una agenda de los llamados “temas valóricos” bastante más avanzada que la propiciada por la propia Concertación, para qué decir la actitud de la derecha en estos temas.
Finalmente, esta encuesta muestra futuro para la centroizquierda.
Este futuro parece tener ciertos requisitos para construirlo, un cambio de estilo: por ejemplo, los epítetos contra Gabriel Valdés son injustos e inaceptables, son una falta de respeto, dichos a él o dichos a cualquier ciudadano. Una mayoría: acá está la idea de un acuerdo progresista amplio.
En definitiva, un programa de cambios que dé mayor protección a la gente y abra las compuertas de mayores libertades como también, en el mismo nivel, una mayor responsabilidad al ejercer los derechos que tenemos. Esto debiera, necesariamente, incluir una mirada de mayor complejidad que sólo el orden público, respecto al tema mapuche, algo en lo que se avanza desde el gobierno.
La encuesta muestra que parte de la centroizquierda puede estar capturada en el lenguaje conservador, que no necesariamente parece ser el lenguaje de la calle.
Esta evidencia puede servir para hacer los cambios que se necesitan. Con el claro propósito de avanzar en igualdad y libertad para hacer, entre todos, un mejor país.


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