DISTRITO 24

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SIN RETROCESO

Enviado por Rene Jofre el 03/01/2010 a las 11:41

Columna de opinión publicada en www.lnd.cl

Si bien el mensaje que envió el candidato de la concertación esta semana era el adecuado para la noche electoral del 13 de diciembre, aún hoy tiene vigencia real, porque retoma la senda de los gobiernos suprapartidarios y envía una fuerte señal al país. Por ello, las reacciones de la derecha fueron inmediatas para intentar minimizar el hecho, lo que no han conseguido.

Esta señal de Frei es la indicada frente a la tozudez de algunos dirigentes partidarios que llegaron a declarar que el resultado electoral, el peor de la concertación en dos décadas, “no era malo”. Es esa falta de autocrítica real, la que la propia gente de la concertación, la más cercana a los partidos, reprobó con una rechifla el día del acto del court central.

Alguien dijo que una campaña es simplemente “una definición de cómo ganar”. He aquí el punto, si Frei quiere salir victorioso el 17 de enero lo que ha hecho es lo adecuado: alinear su candidatura con la ciudadanía. Ni con los partidos, ni con el gobierno, ni con los asesores, sino con una ciudadanía que el 13 de diciembre habló, con la voz fuerte de quien emite su voto para opinar sobre el rumbo del país y de la política.

Lo que dijo el pueblo fue claro y nítido, casi para todos. Es a partir de ello que las fuerzas políticas representadas en la concertación deben asumir desafíos con un sentido de urgencia que no han tenido hasta ahora.

El primero, en el campo de la renovación de la política. La situación interna de cada partido ha pasado a ser un tema de escrutinio general. La renuncia a los presidentes de partido ha sido un tema de opinión pública, no solo de la élite, ha sido un símbolo de algo que está en el ambiente.

Es un tema debatido en programas de radio y televisión y no solo en los programas del género político, es claramente un issue de campaña. Por ello la declaración de Piñera es desacertada acerca que esto no le importa a nadie, si no le importara a nadie, el mismo no se habría pronunciado.

Por eso, lo esperable es que el foco de atención a los procesos internos de los partidos sea mayor que antes y que se exija un mejor estándar a dichas instituciones. Ahora, y en abril, cuando se verifiquen varios de los procesos electorales internos.

La segunda renovación es en el campo de la actualización de las ideas. La centroizquierda necesita poner en la mesa la diferencia respecto de la política del orden conservador, no para polarizar, sino para debatir sobre mejores soluciones a los problemas que aquejan al país.

Hoy, el candidato conservador asume sin complejos muchas de las banderas de la coalición, hay que preguntarse si eso es camaleonismo político del campo de la alianza o una falla de convicción propia en renovar y actualizar el pensamiento político denominado progresista poniéndolo al día con los avances y necesidades de la sociedad chilena.

Lo tercero, porque quienes representan lo nuevo en la concertación, como Carolina Tohá, Claudio Orrego o Ricardo Lagos Weber, entre otros, ya están aquí, ya son presente, con ellos no hay duda que existe futuro para las ideas del cambio y la libertad, para la participación comunitaria y la justicia social, para la centroizquierda y las políticas de género, entre otras. Los partidos no pueden ser refractarios o ciegos frente a lo que esos líderes del Chile de hoy simbolizan.

De no abordar esos desafíos, la fuerza política y social que representó la concertación habrá pasado, con honores, a los libros de historia, pero no significará futuro.

 

 

 

 

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