Publicado en www.elperiodista.cl (A dicho artículo se han añadido un par de párrafos en función de aclarar más el texto)
La propuesta de avanzar a un nuevo conglomerado, superando los límites de la Concertación ha causado gran controversia entre los partidos que la conforman. Esto, por el documento Convergencia Opositora e inicio del camino hacia una nueva coalición, liderado por Carolina Tohá.
En relación al texto, se han dicho varias cosas, se ha hablado que es un mal nombre para una buena idea, se ha criticado el que se haya planteado públicamente y no de manera formal o reservada entre los partidos, se ha informado de manera equivocada acerca de que existe la idea de fusionar partidos.
Vamos por partes.
Lo primero no resiste análisis, Convergencia Opositora, es el título del documento presentado por Carolina Tohá y no el nombre propuesto para el conglomerado. De haber otro en el momento que prospere tal iniciativa, tiene que ser uno propuesto por el conjunto de los participantes de la misma.
Lo de que se hace público y no formal o reservado. La verdad es que este punto ha sido planteado muchas veces. Pero, detrás de ese argumento, se escamotea que a pesar de valorar estas intenciones no se avanza en ellas. Hay respuestas defensivas frente a proposiciones que buscan no radicalizar o izquierdizar el bloque como mal se ha dicho, sino que, ni más ni menos, hacerse cargo de la realidad de estos tiempos.
La dilación como estrategia es usada muchas veces en política, pasar de ello a acusar a los de enfrente de apresurados hay un paso. La lógica respuesta, es decir que hay quienes en la Concertación buscan marcar el paso, sin enfrentar los procesos de cambio que requiere el Chile de hoy.
Presentar la propuesta públicamente, tensionando a la concertación, es un ejercicio democrático, una propuesta que espera respuestas similares y no descalificaciones de los aliados. Así lo han expuesto algunos, que han criticado el documento de Tohá, pero que a la vez proponen ideas para el debate y valoran que se esté discutiendo en base a ideas y no simplemente a cupos o designaciones de candidatos.
Respecto a la supuesta fusión PPD, PRSD, PS. Este tema constituyó solo marginalmente los contenidos de la conversación que tuvieron la semana pasada dirigentes PS y PPD reunidos en el restaurante Da Noi de Ñuñoa. Hubo temas más relevantes y lo de la fusión no ocupó ni 5 minutos de una conversación de 3 horas. De hecho, nadie usó siquiera esa palabra para hablar de un proceso de por sí complejo.. (Asistí a la conversación).
Esto, porque hoy ni hay condiciones políticas, ni es de los temas prioritarios a abordar entre los partidos que adscriben a la socialdemocracia en Chile. Ni es tema, ni es prioridad y, aunque sería deseable que estas ideas las representara una sola fuerza, no parece haber voluntad de avanzar en ello.
Lo que parece más urgente es construir condiciones para la unidad de la oposición. Para construirla se ha recurrido a la idea de Frente Amplio, este tipo de coalición existe en Uruguay, de manera exitosa, pero también en otros sitios sin ese nombre pero con el mismo espíritu. En dichas coaliciones conviven fuerzas socialdemócratas, socialcristianas, liberales y formaciones de izquierda con distintos origenes. Nada de "anticuado", como se ha dicho.
Pero lo que importa no es el nombre, ni siquiera lo orgánico es una tarea del presente, sino que ir generando las condiciones políticas para que exista un conjunto de ideas y contenidos que interprete a la mayoría que hoy se está expresando en las calles, en las redes, en los barrios, que quiere un país distinto, otro Chile, una democracia de mejor calidad que sea una feliz convergencia entre libertades ciudadanas, más relevancia de lo público sobre lo privado o instrumental y una mejor convivencia.
Eso no está hoy. Hay que construirlo.
Hay que empezar.


Gran ayuda, para leer el texto de Carolina.